martes, 5 de abril de 2011

Que es lo que quieren las pinches viejas?

A ver gentiles caballeros güeyes. ¿Cuántas veces no han gritado al cielo entre lágrimas cervezas al verse rechazados por la nalguita en turno? ¿Cuántas canciones se han hecho al respecto? ¿En cuántos blogs se han azotado? ¿Cuántas maldiciones se han proferido?

Y ustedes, dulces creaturas pinches viejas, ¿Por qué no se ponen de acuerdo? Si te abren la puerta del coche es un machista, si no te paga la cuenta es un codo. Si te deja mensajitos en el celular está buscando a una mamá, si no te llama el individuo no tiene madre.

Cogerse a una nalguita nueva se vuelve más un juego de azar, en el que nuestras hormonas, estado de ánimo (o ebriedad), última relación, el quédirán y otras variables desconocidas influyen para establecer la retribución de la apuesta. Porque la verdad, el que seas guapo, rico, inteligente, buen conversador o exista el rumor que la tengas muy grande no garantiza nada.

Pobres hombres, la tienen difícil. Afortunadamente son más calientes y necios que orgullosos.

Lo siento mucho h. lectores de este h.blog. En este post no revelo que es lo que quieren las pinches viejas. Principalmente, porque no lo sé. También porque no se me da la gana y luego me andan colgando y descolgando milagritos.

Sin embargo, les diré algo que puede (ojo: puede) ayudarles.

HÁGANLAS REIR.

Reír es un pequeño orgasmo, es la rendición de nuestra mamona pose de “inalcanzable”, es bajar las defensas y ver hasta el más feo un poco apetecible. Cuando reímos enseñamos un poco de lo que somos.

De hecho, tengo la teoría que aquellas que no ríen con ganas o les da vergüenza reírse a carcajadas, no tienen orgasmos. Para venirte, tienes que soltarte y entregarte al placer. Si te da pena reír a carcajadas, ¿Cómo te expresarás al terminar?

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